Entre rimas y pucheros

 

Tómese un buen manojo de los mejores años lechales, conservados en el frasco limpio de la memoria, salpiméntese con la gracia de unos versos frescos, color de granadina fina, añádase una buena pieza de vianda de querencia, amasada con unas recias migas de pericia, y espolvoréese con un puñito de donaire.

Colóquese todo en una olla del barro de romanzas, y acérquese al fuego lento del recuerdo, sazonado con sal de quintillas, al tiempo que se reserva en un vol  de sonrisas, unas ramitas de cadencia trabadas con guarnición de retruécanos y paradojas.

Nunca debe faltarle una pizca de nostalgia agridulce.


(D. José Javier López de Ocáriz y Alzola, escritor, Doctor en Historia del Arte por la E.HE.S.S de París, profesor de Historia del Arte de la Universidad de la Rioja, y profesor de Historia del Arte de la U.N.E.D)

 

Depósito Legal.-M -14130 -2011

 

 

 

PATATAS EN COLUMPIOS

 

 

Es el plato de la prisa,

este guiso que os propongo.

No es de caviar ni de hongo;

y aunque al hacerlo os dé risa,

de gusto me descompongo.

 

Se trata de una receta,

donde es reina al patata,

que se cueced sin más lata

que el perejil de maceta

y, al final, se le "avinata".

 

Unos huevos o un pescado,

aún se les puede añadir;

pudiendo siempre acudir

a un "mojeteo" aceitado

y en él poder csucumbir.

 

Para las noches de invierno

es este plato de hervido;

unas noches que no oplvido

por el frío sempiterno

que en mi infancia yo he vivido.

 

GACHAS CON MIEL Y CUSCURROS

(Gachas de los Santos)

 

 

Nadie sabe de su origen

ni el por qué de su invención; 

mas, fue buena la intención,

porque de una harina virgen

se da vida a esta creación.

 

Tiene, pues, como elementos,

harina, miel y cuscurros;

más que elementos susurros,

cuando pasan fríos vientos

y nacen peludos burros.

 

Este plato se elabora

de la siguiente manera:

con una sartén cualquiera,

se cogge el pan y se dora,

y se aparta donde quiera.

 

Verteremos agua fría

en esa misma sartén.

Se sala y se dice amén,

ya que es la gracia que un día

nos supuso todo el bien.

 

Una vez el agua hervida,

ligeramente salada,

haremos una parada,

para sacar enseguida

un tazón de la taimada.

 

Y comenzamos a hacer

el cuerpo de esta receta

sin dejar la mano quieta,

la harina se ha de poner

con gracia de pizpireta.

 

Para que esto gacha fuese

ha de cocerse muy lento;

con continuo movimiento,

hasta que la gacha espese

y exhale su propio viento.

 

Y sirviéndose de maña,

las quitaremos del fuego.

Los cuscurros vienen luego,

encima la miel de caña,

y están listas para el juego.

 

 

 

Imaginemos la perspectiva angular de un humilde rincón. La luz se divisa cálida y tenue. A izqauierda y a derecha, sendos poyos acompañan al fogón. Todo estás preparado. La alcuza espera su turno, como los demás utensilios que parecen desdibujarse a contrraluz.

Unas manos pálidas y venosas mantienen firme la sartén como si fuera la más reluciente estrella.

El latir del corazón mantiene el ritmo de las cosas. Las cenicas, cumplido su ardoroso tormento, se disuelven sin forma ni imagen entre las ascuas rojas y relucientes.

Con los labios pegados en línea como si fuera un horizonte, la abuela mueve los brazos. Y como un ave de alas curvas y agudas, prolonga las bendiciones a los pequeños volcanes emergidos.

Sus cabellos se confunden con el envelado ambiente de la penumbra. El extremo de uno de sus dedos, toca la cima de aquella delicia, que es miel, poniendo un tul de almíbar sobre aquella blandura virgen y suspirante.


Imaginemos ahora elalfeizar de una ventana desvencijada. Alguien se asoma y mete la nariz por la cruceta. Pero a través de aquel postigo inconcreto, silba un cierzo frío y deshonesto. No hay cristal que impida aquel  hilillo de viento. El vaho enturbia los espejos. Los candiles se instauran en el centro del silencio, y su luz, que a veces nos borra y a veces nos habita, parece arrancarse del interior de las pupilas.


Humeantes las gachas, sagrada tradición del día de los Santos, todos circundan un calor de hogar creado con alborozo.